Momentos de aprendizaje


Tal vez usted se ha preguntado: ¿cuál es la mejor inversión en aprendizaje para mi organización? ¿Una nueva plataforma LMS? ¿Un sistema de medición de impacto del aprendizaje? ¿Un curso virtual? En realidad, solo una superará siempre a todas las demás si se habla de retorno sobre la inversión, porque no cuesta un solo peso. La respuesta es el tiempo; o mejor dicho, el aprendizaje en el momento adecuado.
 
Ni el contenido, ni el diseño de las ayudas visuales o de los cursos virtuales, ni su plataforma para administrar o medir el aprendizaje (vea también: 4 razones para medir el aprendizaje) serán suficientes si su metodología no contempla un concepto básico: los momentos de aprendizaje. ¿Cómo aprovecharlos?
 
Un momento de aprendizaje ocurre cuando coinciden el interés, la curiosidad y la necesidad de sus colaboradores y se traduce en un aprendizaje sin esfuerzo. Cuando se aprovecha un momento de aprendizaje,  hay mayor probabilidad de que las personas entiendan, retengan y apliquen lo aprendido en el puesto de trabajo.
 
El aprendizaje hoy.
 
Si hablamos en términos de metodologías, tenemos tres alternativas. Las presenciales, basadas en momentos y lugares definidos y programados. Las virtuales, que pueden ocurrir en cualquier momento o lugar. O por último, las mixtas, que mezclan ambos escenarios.
 
Pero aprovechar los momentos de aprendizaje no depende necesariamente de la forma como su Estrategia de Aprendizaje entregue el contenido, porque entregar información en un momento pre programado o no, no hace la diferencia cuando hablamos de aprender…
 
Aprovechando los momentos de aprendizaje.
 
En vez, su estrategia (presencial, virtual o mixta) debe tener cumplir estos tres requisitos para aprovechar los momentos de aprendizaje.
 
1. Involucrar al jefe directo y a tutores.
Es necesario entender que los “profesores” no son solo los facilitadores virtuales o presenciales. Las personas que hacen la diferencia cuando hablamos de aplicar lo aprendido son precisamente el jefe directo y los pares, porque son los que pueden identificar la necesidad y alentar el interés y la curiosidad de los aprendices en los momentos de aprendizaje. (Vea también: Cómo involucrar al jefe)
 
Recordarle a una persona que esa no es una buena práctica y mostrarle cómo hacerlo, o pedirle que repase un módulo de un curso virtual puede hacer toda la diferencia. Y eso no ocurre automáticamente; ocurre cuando hay un esfuerzo sistemático en comunicarle a los jefes y tutores su rol y, sobre todo, en enseñarles cómo ponerlo en práctica a través de planes de tutoría y seguimiento.
 
2. Utilizar la tecnología adecuada.
Las herramientas de soporte y ayuda en el desempeño toman mucha importancia cuando se quiere que el aprendizaje esté disponible siempre. En ese caso, herramientas de micro-aprendizaje como píldoras de conocimiento o impulsadores de aprendizaje son esenciales porque son respuestas rápidas frente a momentos de aprendizaje.. 
 
3. Ser flexible.
Es cierto que las metodologías virtuales dan flexibilidad porque el acceso al contenido es por demanda. Pero las metodologías presenciales también son flexibles cuando los facilitadores son capaces de aprovechar los momentos de aprendizaje dentro de los talleres o actividades de las sesiones en el salón de clase. De nuevo, esto no ocurrirá sin el esfuerzo consciente desde el diseño de la Estrategia de Aprendizaje.
 
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Fuente:
- The right time for learning. PROKOPEAK, Mike. CLO Media, 2016.